Conecta con nosotros

Hola, ¿qué estás buscando?

El Baluarte

Cultura

La “revolución” de la marca y el consumo como “transgresión”

El “cambio” obedece en parte a un fenómeno más profundo, la idea de que los productos del capitalismo pueden ser revolucionarios, y el consumo de éstos “transgresor”.

El cambio de imagen de la marca de panqueques.

La noticia del cambio de logotipo de una marca de panqueques (masa dulce que se consume en el desayuno Estadounidense) en los EEUU ha generado alegría entre sectores “progresistas”.

La empresa Quaker Oats lanzó un nuevo nombre y logotipo para sus productos «Aunt Jemima», retirando finalmente la mujer negra que los sectores progresistas consideraban un “estereotipo racista” que adornó sus mezclas de panqueques y jarabes durante años .

 

El nombre «Aunt Jemima» (Tía Jemima), criticado durante mucho tiempo como una caricatura racista de una mujer negra que proviene de la esclavitud, será reemplazado por el nombre y el logotipo de Pearl Milling Company en el nuevo empaque de la marca anterior, según la empresa matriz PepsiCo.

El cambio es resultado de la respuesta de grandes corporaciones a las reivindicaciones de movimientos identitarios como el Black Live Matters (BLM), y grupos “antifascistas” posterior a la muerte de personas negras a manos de la policía. Pero también a otro fenómeno más profundo, la idea de que los productos del capitalismo pueden ser revolucionarios, y el consumo de éstos transgresor.

La idea no es nueva, no es la primera vez que las corporaciones se suman al concepto revolucionario posmoderno. Un ejemplo, la empresa de helados Ben & Jerrys lanzó en 2015 una línea de postres  haciendo honor a feministas: CaramEllen DeGeneres Fudge (por la millonaria de la industria televisiva, Ellen DeGeneres), S’moria Steinem, Sonya SotomayOreo Mint Cookie.

Helado de la línea “feminista” de la marca Ben & Jerrys

La empresa, perteneciente a la multinacional Unilever, famosa por sus campos de cacao en  base de trabajo infantil africano, es reconocida por su posicionamientos a favor de feminismo, pero también por ser promotor de las ideas queer y aliado de movimientos como el mencionado BLM.

No hace mucho tiempo se suscitaron ejemplos similares. El equipo de fútbol americano (el deporte es producto de consumo bajo la lógica capitalista), Washington Redskins(Los Pieles Rojas de Washington) pasó a llamarse Washington Football Team (Equipo de Fútbol de Washington) para eliminar de su nombre a la etnia indígena que hacía alusión.

Se puede sumar también la nueva fragancia de Calvin Klein, la “Everyone” (Todos) que es unisex para incorporar a todos los sexos, pero también, y al parecer, más importante, vegana y libre de crueldad animal.

Publicidad de la fragancia vegana de Calvin Klein.

 

Roberto Vaquero, escritor del libro Resistencia y Lucha contra el Posmodernismo, señala que no hay nada revolucionario en estos “cambios” pues detrás de ellos sólo está “la búsqueda del máximo beneficio, por lo tanto si se tiene que sumar a una “revolución”, a la moda de la “revolución” y la estética de la “revolución” pues lo hacen, porque lo que les importa, es el dinero”.

 

“Si se tiene que sumar a una “revolución”, a la moda de la “revolución” y la estética de la “revolución” pues lo hacen, porque lo que les importa es el dinero” .

Roberto Vaquero, escritor de Resistencia y Lucha contra el Posmodernismo.

 

Pero Vaquero deja claro que el término de consumo transgresor va más allá, y que su connotación tiene consideraciones incluso más profundas.

“Hay que tener en cuenta que el consumo transgresor no solo es el que transgrede la realidad” señala “consumo transgresor es parte de todo el engranaje cultural que han modificado de quitar la cultura del consumo burgués anterior del ahorro, el esfuerzo, para poder progresar, etcétera y ahora lo que hay es una transgresión constante y un consumo radicalizado que es consumir por consumir, y obligar a la gente que consuma por encima de sus necesidades, de hacer una política de la ostentación y lo que haces es meterte dentro de la cultura dominante y vivir por encima de tus posibilidades.”

Para Jon Illescas, un investigador, educador y escritor de La Dictadura del Videoclip, y la Educación Tóxica, estás supuestas victorias “sirven para la reproducción ampliada del capital, porque nos dividen, porque nos distraen, porque nos hacen olvidar y los problemas de la gente y porque están en la agenda de estas élites”.

“Sirven para la reproducción ampliada del capital, porque nos dividen, porque nos distraen, porque nos hacen olvidar los problemas de la gente y porque están en la agenda de estas élites”.

Jon Illescas, escritor de La educación Tóxica y La Dictadura del Videoclip.

 

El fenómeno se suma a otros productos de consumo, como el cine y el entretenimiento, donde los personajes de tiras cómicas son cambiados de color en nombre de la diversidad, o donde incluso las series históricas cambian el color de piel de personajes conocidos para “dar protagonismo”.

Aquiles negro de la serie de Netflix “Troya”.

En resumen, las luchas posmodernos son fáciles de abordar para un sistema que puede sacarles provecho y sumarlas a su agenda para fortalecerse y “lavarse el rostro”, a la misma vez que suman virtuales victorias, que en el plano objetivo no significan ni transforman nada.

Click para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te puede interesar

Nacional

Sólo en Cataluña los trabajadores afectados por un ERE han aumentado en casi un 2000% durante los meses de enero y febrero de 2021....

Internacional

El italiano, director, secretario, representante legal y judicial de inversión Nimbus, responsable, según el informe forense de la Guardia Civil, de un fraude que...

Nacional

Los militantes del Frente Obrero se encontraban realizando un puesto informativo contra el abandono del barrio cuando los ultras aparecieron para agredirles.

Opinión

Eso sí, un aviso estimado lector: no continúe si espera leer un artículo de buenos y malos, de un “noble” artista reprimido y un...

Copyright © 2020 El Baluarte