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Afganistán: Vuelta al Gobierno Talibán

Afganistán ha perecido ante el imparable avance de los insurgentes talibanes. La situación no es mera casualidad, sino que las constantes invasiones y sucesiones de gobernantes han creado el caldo de cultivo para que los islamistas alcancen el poder.

Mullah Baradar Akhund, a senior official of the Taliban, seated with a group of men, makes a video statement, in this still image taken from a video recorded in an unidentified location and released on August 16, 2021. Social Media/via REUTERS THIS IMAGE HAS BEEN SUPPLIED BY A THIRD PARTY.

El pasado 15 de agosto, los insurgentes talibanes llegaron a la provincia de Kabul, para sitiar la capital. Han aprovechado la retirada de todas las tropas extranjeras del país, para llevar a cabo su rápida ofensiva. En sólo 9 días, fueron tomaron la práctica totalidad de provincias del país, comenzando desde el norte de Afganistán, donde residía sus territorios más fuertes. Una vez tomado el país y conformado el nuevo gobierno islámico radical, es necesario conocer las causas por un lado, y las consecuencias por otro.

 

Afganistán siempre ha sido un país inmerso en conflictos, desde los conflictos tribales, hasta la situación a día de hoy. Debido a su posición geopolítica, entre Irán y Pakistán, el país ha sido objetivo de de invasión por todos los bloques imperialistas. Primero fue la Unión Soviética de Brézhnev en los años 70, inmersa en su época más social imperialista. Cómo ya hizo en numerosos países cercanos y no tan cercanos, aprovechó para imponer un gobierno satélite por parte del PDPA o Partido Democrático Popular de Afganistán.

Dicha imposición, suele denominarse cómo la creación del Estado “Socialista” de Afganistán, mediante la “Revolución” de Saur. Pero, suena cuanto menos extraño y forzado utilizar dichos términos, cuando es una potencia extranjera la que impone los acontecimientos del país. El papel de la Unión Soviética fue totalmente abusivo, negando al país su capacidad de desarrollo, lo cual explica en parte las condiciones actuales de Afganistán. Durante esta época, los Estados Unidos no iban a ser menos, su intervención en el país se centró en debilitar e inestabilidad el gobierno títere de la Unión Soviética.

 

El gobierno americano, armó y financió a los rebeldes islámicos muyahidines. Mediante estos guerrilleros, se enfrentaron a las tropas soviético-afganas, comenzando la Guerra de Afganistán, entre 1978 y 1992, con la retirada de los soviéticos en 1989, previa a la disolución del país. La guerra, se llevó por delante la vida de casi un millón de civiles, causando tres millones de heridos y cinco millones de refugiados. Tras la derrota soviética y del gobierno del PDPA, los muyahidines toman el poder. No obstante, surgen luchas internas dentro de su seno, siendo los talibanes el grupo que se independiza y que comenzará su lucha insurgente. Estados Unidos había logrado sus objetivos, eliminando el poder e influencia soviética de la zona, pero en un futuro sufriría las consecuencias.

En 1996, consiguen entrar en Kabul, instaurando el Emirato Islámico de Afganistán, a las órdenes del mulá Mohammed Omar. El régimen talibán, basa sus normas en una interpretación ortodoxa de la ley islámica, la Sharia. En ella, se relega a la mujer al interior de las casas, despojándolas de cualquier derecho fundamental. Durante los años que duró este gobierno, se impusieron ejecuciones públicas, latigazos o amputaciones como castigo por delitos menores.

 

Tras el atentado de Al Qaeda y Bin Laden en las Torres Gemelas, el 11 de Septiembre de 2001, la sociedad estadounidense conmocionó. 3000 personas perdieron la vida, en lo que fue el primer atentado o ataque extranjero en suelo estadounidense. Desde ese momento, la administración Bush, nombró a Bin Laden enemigo número 1 de EEUU, y procedió a su caza y captura. Afganistán, ese país que habían ayudado a librar del control soviético, era el refugio de Osama Bin Laden y su organización terrorista. Por ello, junto con Reino Unido y algunos países, como España, se procedió a la invasión del país con la operación ‘Libertad Duradera’.

La guerra ha sido larga, con más de 100.000 afganos muertos y 6.000 muertos norteamericanos, y el resultado un enorme y estrepitoso fracaso. EEUU logró expulsar del gobierno a los talibanes, pero no acabar con ellos, ni ayudar al país a desarrollarse. Colocó, hasta ahora, gobiernos títeres que respondían a sus intereses en la zona, recordando a sus homólogos soviéticos 20 años antes. No fue hasta 2011, con la administración Obama, cuando las tropas americanas cazaron a Osama Bin Laden y acabaron con su vida. No obstante, su muerte no tuvo efecto ninguno, las tropas extranjeras continuaron en Afganistán, al igual que los talibanes, continuaron con su rearme y consolidación.

 

Con la llegada de Donald Trump, se acordó la salida de todos los soldados norteamericanos del país afgano. Cuando se cumplan 20 años desde el atentado de las Torres Gemelas, la retirada será realmente efectiva. Biden ha respetado los acuerdos firmados por sus antecesores. Ante los sucesos de los últimos días, el actual presidente ha realizado declaraciones bastante esclarecedoras acerca del papel de su país en Afganistán durante estos últimos 20 años.

“Nuestra misión en Afganistán no debía tener el objetivo de construir una nación. No se suponía que fuera crear una democracia unificada y centralizada. Nuestro único interés nacional vital en Afganistán sigue siendo hoy el mismo de siempre: impedir que haya un atentado terrorista en nuestra patria estadounidense.”

Los talibanes, han sido conscientes en todo momento del interés único de Estados Unidos, y han esperado el momento idóneo para atacar. La toma del país por su parte ha sido realmente rápida, gracias a la gran cantidad de guerrilleros que posee la organización islámica. Como en todos estos conflictos, siempre hay una potencia imperialista que se beneficia, siendo en esta ocasión China. Todo apunta a que el gobierno Chino reconocerá a los talibanes, si estos dejan de apoyar a los rebeldes uigures en la región china de Sinkinang.

Tras más de 40 años de invasiones, el pueblo afgano sigue sufriendo numerosas penurias. Las imágenes de la población tratando de huir del país, permiten hacer una idea del temor que poseen y el impacto que tendrá el nuevo gobierno en el país. La situación actual no es más que la consecuencia lógica de la lucha entre potencias imperialistas que se ha dado en el país, siendo la guerrilla islámica radical la más reforzada de todas esas contradicciones. Al pueblo afgano, solo le queda resistir e intentar organizar un proceso mediante el cual puedan desarrollar un futuro en el cual sean ellos quienes tomen las decisiones.

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