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Palestina, ¿un pueblo condenado a la extinción?

Biden y el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abás se reunieron en Cisjordania el pasado viernes. Biden anunció una ayuda financiera de 315 millones de euros para Palestina. Dicha medida se ve entre la población como una continuación de la política de palo y zanahoria que se lleva ejerciendo desde 1948.

Biden Y Abás en la reunión del pasado 15 de julio.

 

74 años de colonialismo y resistencia

El conflicto árabe-israelí es el más longevo que existe actualmente. Israelíes y palestinos llevan enfrentados desde que en 1948 Israel proclamara su independencia y expulsara a los árabes de sus propias tierras, hecho que se conoce como la nakba (catástrofe) entre los palestinos.

Este no fue un hecho que se dio de la noche a la mañana. Se trató de un largo proceso que inició a finales del siglo XIX cuando Theodor Herzl fundó el sionismo moderno, el cual reivindicaba la creación de un estado nacional judío y promovía la inmigración de judíos a Palestina para tal fin.

Tras sucesivas oleadas de inmigración durante el siglo XX y la acentuación de estas durante los años 30 huyendo del nazismo, la gente que llevaba siglos viviendo allí terminó por explotar y se alzó, en lo que se conoce como la rebelión árabe entre 1936-1939.

Por supuesto, una potencia europea estuvo involucrada. Gran Bretaña tras el fin de la primera guerra mundial y la derrota del Imperio Otomano en 1918, quedó como administradora de lo que se denominó el Mandato Británico de Palestina. Desde el inicio del mandato hasta 1948 jugó a dos bandas regalando música a los oídos tanto de palestinos como de judíos.

Esta política acabó fortaleciendo a las brigadas terroristas como Irgun y la Haganá de colonos. La situación se descontroló y los británicos abandonaron el país, comenzando así una limpieza étnica que dura hasta nuestros días. Así lo demuestran testimonios como los siguientes de David Ben-Gurion, el que sería presidente de la nación israelí: “el principal objetivo de la operación es la destrucción de aldeas árabes y la expulsión de los aldeanos”; o como anotó en su diario: “tenemos que hacer todo lo posible para asegurar que la población palestina refugiada nunca vuelva. Los viejos morirán y los jóvenes olvidarán”

Palestinos huyendo de sus aldeas..

 

Los palestinos que fueron expulsados de sus tierras fueron asentándose en países fronterizos como Líbano, Siria o Jordania. En estos países se empezó a organizar una resistencia entre los refugiados. En 1964 se funda la OLP (Organización para la Liberación de Palestina), una coalición de movimientos políticos dirigida por Yasser Arafat y su partido Fatah. Tras la breve guerra de 1967 y vistas sus fronteras reducidas prácticamente a la actuales Gaza y Cisjordania fue cuando grupos como el FPLP (Frente Popular para Liberación de Palestina) de inspiración marxista y más grupos de izquierda, surgieron para hacer frente a las políticas colonialistas de Israel.

Mapa del proceso de ocupación de Palestina.

En 1987 tuvo lugar la primera intifada (levantamiento) en la que el pueblo palestino, harto de ocupación sionista y la instalación de nuevos asentamientos, salió de manera espontanea a las calles. En este año también surge el grupo islamista Hamas, que estaría llamado a tener una fuerte influencia en los territorios ocupados, mayoritariamente en Gaza.

El surgimiento de Hamas, en parte fue auspiciado por el propio Israel, con el fin de debilitar a las organizaciones seculares revolucionarias. Por aquel entonces, en un contexto de guerra fría se veían como la mayor amenaza para los intereses de “occidente”.

Al finalizar la primera Intifada en 1993 Yasser Arafat e Isaac Rubín, presidente de Israel se reunieron en la casa blanca para firmar un acuerdo. En él, por primera vez Palestina reconocería al estado de Israel y este, a la OLP como único representante del pueblo Palestino.

También se creó la Autoridad Nacional Palestina, organismo que serviría de germen del futuro estado palestino. El territorio de Cisjordania quedaría repartido en 3 zonas. Zona A: control de la ANP; Zona B: control civil palestino y militar israelí y Zona C: más del 50% totalmente controlada por Israel.

Territorio de Cisjordania dividido en zonas.

El acuerdo se vio como una concesión a Israel por el pueblo palestino, un “Versalles palestino”

Los años que siguieron al proceso fueron de tensión y un miembro del partido ultranacionalista sionista asesinó a 29 personas e hiriendo a otras 125 en una mezquita. A esto siguió una serie de oleadas de atentados suicidas por parte de Hamas. A su vez Isaac Rubín fue asesinado por un israelí contrario a las negociaciones con palestina.

Con el comienzo de siglo XXI, se inicio otra intifada esta vez dirigida por la OLP, pero ya con un Arafat convaleciente que acabaría muriendo en 2004. Este hecho dejó el camino libre a Hamas para monopolizar todo el papel de la resistencia armada palestina. Se comenzó a construir un muro de hormigón en Cisjordania de 7 metros de altura aislando a los palestinos y convirtiendo Cisjordania en “la cárcel más grande de la tierra”.

Desde entonces vemos ataques con cohetes u atentados esporádicos desde la Franja de Gaza que son reprimidos a sangre y fuego por Israel. No importa si se llevan por delante a la población civil.

 

Retórica de paz, realidad sionista

En 2020 con Donal Trump en la presidencia Estados Unidos e Israel acordaron un plan que se denominó el acuerdo del siglo sin contar con los representantes del estado palestino. Trump se jactaba de que traería la paz entre los dos estados, pero ¿Cómo se alcanza la paz en un plan llevado a cabo por los opresores sin llamar al oprimido? Difícil respuesta. En este plan se establecía a Jerusalén como capital del estado de Israel, tema que choca frontalmente con el objetivo de los palestinos de convertir Jerusalén Este en su capital.

Hace unos días Joe Biden visitó los territorios ocupados, donde se encontró con el descontento de la población. En la conferencia que tuvo lugar en Belén, el presidente de la ANP, Mahmud Abas y Biden trataron temas que atañen a la realidad palestina. Abas exigió el fin de la ocupación israelí y el establecimiento de Jerusalén Este como su capital.

“El camino hacia la paz comienza si se finaliza la ocupación israelí de los territorios palestinos, con Al-Quds (Jerusalén) como su capital, dentro de las fronteras de 1967. Queremos que se termine la ocupación y el racismo. Buscamos detener las construcciones de asentamientos y las acciones violentas de los colonos” declaró el presidente palestino.

Además, instó a que se saque a la OLP de la lista de organizaciones terroristas e elabora EEUU. También le recordó su promesa de reabrir el consulado en Jerusalén cerrado anteriormente por Trump

Joe Biden. Retrato de Arafat a sus espaldas.

 

Por su parte Biden, afirmó su compromiso de apoyar la solución de dos estados como la única posible para llegar a la paz.  “Dos estados en las fronteras de 1967 con intercambios pactados de territorios siguen siendo la mejor forma de lograr una misma medida de seguridad, prosperidad, libertad y democracia para palestinos e israelíes”.

Anunció una ayuda de 315 millones para desarrollo de tecnología y 4G en los territorios ocupados. Los palestinos saben que estas “ayudas” solo tapan el régimen genocida de Israel. Por ello piden soluciones con políticas reales y no falso humanitarismo.

 

Por una solución real

El objetivo de Israel desde un principio ha sido el de ocupar todo el territorio. Hasta el día de hoy no ha parado de ejercer políticas dirigidas a tal fin. No importa al partido que gobierne, laborista o conservador, el sionismo es su identidad. Siempre apoyados por EEUU, aunque disfrace su discurso con retórica de paz para oriente. Israel es el lugarteniente del imperialismo yankee en oriente que, mediante su fuerte lobby, prácticamente lo ha convertido en su 51 estado.

Viendo la longevidad del conflicto y la persistente construcción de asentamientos, la solución de dos estados son palabras vacías, muertas, que no se corresponden con la realidad material de la situación. Podrán sonar bonitas y democráticas, pero son humo. No se puede pretender crear un “estado” del que se ha privado a su población de más del 80% del territorio original.

Judíos ortodoxos en manifestación contra el estado de Israel.

Quizá la solución pase por la unión del pueblo trabajador israelí con los palestinos, derroquen al estado genocida y dejen de imitar a los nazis en los años 30. Parece que habrá que esperar un tiempo. Que no sean otros tres cuartos de siglo…

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