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Acaba la huelga de Tubacex

Tras meses de confrontación abierta entre los trabajadores y la dirección de la empresa, con la inestimable complicidad del Gobierno Vasco, la huelga de Tubacex llega a su fin. Atrás quedan más de 230 días de lucha por la readmisión de los 129 trabajadores despedidos.

2021-04-29, Bilbo. Tubacex-eko langileen manifestazioa, irudian 29-04-2021, Bilbo. Trabajadores de Tubacex se movilizan en Bilbo, en la imagen

A comienzos de esta semana se ratificó el acuerdo entre la dirección y el Comité de empresa de Tubacex, donde se readmitía a los 129 trabajadores que habían sido despedidos meses atrás. Finalizó un proceso de más de medio año, donde lo que empezó siendo un paro indefinido, terminó siendo un espejo donde mirarse para el resto de trabajadores de la comarca y del país.

Allí por los meses de febrero y marzo empezaron a darse imágenes que recordaban a las luchas de otros tiempos. Obreros unidos en los piquetes, haciendo frente al frío, a la lluvia y por supuesto, a la policía, en defensa de sus derechos, de los de sus compañeros, y en definitiva de los de todos. Imágenes chocantes a día de hoy, como la entrada de los “esquiroles” en autobús a la planta de Llodio, las cargas de la Ertzaintza o la quema de barricadas, hacían presagiar que esto no era flor de un día. Como nos explicaba en la entrevista que hicimos meses atrás a Unai, trabajador de Tubacex, la situación en la que se encontraban no surgió el día del ERE, sino que ya se había estado gestando durante años.

Este vídeo, relató de forma personal pero a la vez con un tremendo sentimiento colectivo lo que sentía aquella plantilla y el porqué de su causa. No podemos más que agradecer la sencillez, humildad y ejemplo que son para toda la clase trabajadora.

Una de las características más importantes del conflicto ha sido la solidaridad y acción conjunta que les ha guiado durante el tiempo. Rápido se vió como en la región había numerosos conflictos laborales, puede que de diferente naturaleza, pero con una esencia similar. Es por ello, que en varias ocasiones se colapsaron las calles de Bilbao en grandes manifestaciones abarrotadas por trabajadores de Bilboko Argiak, ITP-PCB, Petronor, H&M o Novaltia entre otros. Haciendo que la lucha de unos, se convirtiera en la de todos, y ayudando a aquellas plantillas más pequeñas a obtener la visibilidad que merecía su noble lucha.

 

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Manifestación conjunta entre las plantillas. Fuente: Ecuador Etxea

La lucha de Tubacex será recordada como una de las huelgas indefinidas más largas de la historia de este país. Más de 230 días en los que una de las mayores empresas de acero inoxidable del mundo, no fue capaz de producir ni un solo tubo en sus plantas alavesas. El pulso que mantuvieron con la dirección y con el propio Gobierno Vasco no fue fácil, ni cómodo, ni ha estado exento de multas y juicios. A pesar de que el poder judicial les declaró el ERE nulo, la dirección mantuvo su actitud y alegó la decisión. No obstante, todo eso pasa a segundo plano cuando tienes el apoyo de una comarca entera, la de Aiaraldea, y cuando luchas por su desarrollo y su futuro. En las repetidas ocasiones que estuvimos en los piquetes, siempre salía la frase:

“… aquí no sólo se pelea por los de ahora, sino también por los que van a llegar. Que tengan las mismas o mejores condiciones que tuvimos nosotros cuando entramos”.

Como se detalló en un artículo anterior, uno de los grandes tesoros de la plantilla, fue la creación de la caja o ‘kutxa’ de Resistencia. Un fondo común donde cualquier trabajador, estuviera o no sindicado, pudiera coger lo que necesitara, aliviando así levemente sus situación económica doméstica. Se antoja difícil imaginarse lo que supone estar ocho o nueve meses sin llegar a casa un nómina. Su capacidad de manejo de las redes sociales les permitió llevar el conflicto a todos los lugares del país, e incluso del planeta, logrando que cualquiera pudiera aportar su pequeño grano de arena a la ‘kutxa’.

Lo que está claro, es que han sido, junto con otras muchas plantillas como las citadas, un faro de luz. Han despertado la conciencia colectiva y formado un sentimiento de compañerismo, solidaridad y orgullo de clase más que necesario en los tiempos que corren. Finaliza tras ocho meses la huelga indefinida de Tubacex, pero su ejemplo quedará presente para todos durante mucho tiempo.

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