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La otra cara de la Feria de Sevilla

¿Qué sucede realmente en la Feria de Sevilla? El Baluarte se desplaza al recinto ferial para exponer las condiciones laborales de los trabajadores.

Caseta de feria de la Unión Sindical Obrera.

El pasado martes 3 de mayo, en el ecuador de la Feria de Sevilla, el equipo de El Baluarte se desplazó al Real de la Feria. Anteriormente, la polémica en torno a las condiciones laborales en las casetas había saltado a los medios. No obstante, la prensa solía dar, casi en su mayoría, la perspectiva exclusiva de los caseteros y empresarios de la hostelería. La realidad de los trabajadores de la Feria era prácticamente ignorada. ¿Qué sucede realmente en el recinto ferial, año tras año?

La versión del Gobierno

La coalición de gobierno entre PSOE y Unidas Podemos tuvo por bandera la derogación de la Reforma Laboral de 2012 en su llegada a la Moncloa. La realidad ha sido, sin embargo, una consolidación de la misma, maquillando algunos aspectos para recibir la aprobación de parte de su electorado.

El ejecutivo de Sánchez recibió vítores y la aprobación de la patronal  para su “Reforma” al mantener aspectos fundamentales de la anterior redacción, del Partido Popular. Puedes consultar estos aspectos aquí.

Las semanas previas a la Feria de Sevilla, el debate había sido puesto en órbita al destaparse las condiciones laborales de los trabajadores en este ámbito. Las jornadas de 12, 14 o 16 horas de los trabajadores pusieron en pie de guerra a los caseteros y hosteleros. Los hosteleros reclamaban la posibilidad de jornadas más extensas “para poder cubrir los turnos necesarios”, y anunciaban una posible huelga en ciernes. 

El Gobierno, más allá de una mediática mención a la extensión de la jornada regulada en el Estatuto de los Trabajadores, salió en defensa de los hosteleros cuando se le preguntaba por las condiciones de los trabajadores. En su opinión, “la mayoría de los caseteros cumple con la legalidad.”

La otra cara de la Feria de Sevilla

El gran olvidado por la prensa ha sido, también en la polémica de la Feria, el trabajador. Una visita al recinto ferial, a las 11 de la mañana, puede aclarar algunas dudas sobre la situación que viven los camareros, vigilantes, cocineros y limpiadores en la semana que dura la fiesta.

Lo que uno encuentra al pasear a esta hora sobre el albero es un trajín incesante. Pese a que, oficialmente, la jornada no comienza hasta las 12, los trabajadores han de preparar las casetas y abastecerse para antes de la apertura. Esto es habitual en la hostelería. Bien sea en casetas públicas o en casetas privadas, las últimas horas de la mañana son de frenético trabajo, aunque no haya ni un solo cliente a la vista. 

El equipo de El Baluarte realizó una serie de entrevistas a trabajadores de varias casetas. Desde camareros hasta limpiadoras, pasando por seguridad y cocina, las condiciones, en términos generales, distaban mucho de las que Gobierno y patronal venden en la prensa

 

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En lo referente a los contratos, todos los trabajadores afirmaban disponer de uno, aunque muchos reconocían no haberlo visto, no ya leído. Las horas que figuraban en el contrato, según revelaban en las encuestas realizadas, eran 8. Sin embargo, la jornada real llegaba a las 10, 11, 12 e incluso 20 horas diarias. Por supuesto, la extensión “varía de un día a otro”, pues depende de la afluencia.

Ante la pregunta sobre la remuneración, frecuentemente reconocían que no sabían cuánto iban a cobrar. Es habitual, como revelaban, que el pago se realice al final de la semana. La cantidad oscila según el puesto de trabajo, desde los 60-70 €/día hasta los 150. Los trabajadores reconocen desconocer si es lo que figura en el convenio, dando por hecho que sí en muchos casos, y en otros revelando que es a voluntad del casetero

Trabajadores camino de la caseta.

La ingente cantidad de horas extra regaladas en cada jornada podía, en el peor de los casos, no ser remunerada. En el mejor, se paga a precio de hora habitual. Estas extensas jornadas restringen el tiempo de descanso, que según el convenio no puede ser inferior a 12 horas entre jornadas. Frecuentemente se reconocía menos de 10 horas de descanso, en algunos casos siendo inferior a 6 horas. El estado físico de los trabajadores demuestra la insuficiencia del tiempo de descanso. Especialmente si han de trasladarse a sus domicilios a diario. 

¿Sindicato? ¿Qué es eso?

Ante esta clara situación de precariedad laboral, la mayoría de trabajadores entrevistados y encuestados reconocía no estar sindicado. Algunos se mostraban críticos con los sindicatos mayoritarios y otros desconocían qué eran y para qué servían.

Los sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT, han perdido popularidad entre los trabajadores. Estos les reprochan “haberse olvidado de ellos” o “no luchar en el ámbito de la hostelería.” La desafección por el sindicalismo, así como por la política en términos generales, era generalizada. 

Igualmente, la opinión sobre la Reforma Laboral dejaba mucho que desear. La mayoría reconocía no haber leído o no haber entendido el texto, lo que dice mucho de la labor de la prensa en su explicación y difusión. Otros, por su parte, criticaban que “los empresarios iban a poder hacer lo que quisieran” con los trabajadores, con o sin Reforma Laboral. 

Una parte importante de los encuestados reconocía que la Reforma “no estaba hecha para el trabajador”. El Gobierno no salió mejor parado, y los entrevistados exigían más firmeza, que se les escuchara y que salieran de verdad en defensa de los trabajadores.

Otro año más

La polémica ha perdido tirón tras pasar la semana de Feria, pero la situación de los trabajadores de hostelería no cambia. La Feria del año que viene será protagonista de los mismos hechos pese a las declaraciones de la Ministra de Trabajo, Yolanda Díaz

La explotación de la feria ha sido denunciada por organizaciones como el Frente Obrero. La voz de los trabajadores entrevistados es un grito de auxilio y disconformidad. La realidad es que aún hay mucha reticencia a la sindicación, e incluso a exigir lo que legalmente corresponde en materia laboral. La mayoría de trabajadores deseaba no aparecer en imágenes o en grabaciones por temor a las represalias. Muchos no comprendían las preguntas formuladas y, si lo hacían, no sabían la respuesta a cuestiones vitales como el salario o la extensión real de la jornada. 

 

Desde El Baluarte, queremos agradecer a aquellos trabajadores que han compartido un minuto de su tiempo y su voz para revelar qué hay tras la barra.

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