Nos situamos a finales de los años 60. En plena dictadura se construyen 772 viviendas de un proyecto total de 5.000 creándose el barrio de Merinales, Sabadell (Barcelona). Edificios de pésima calidad, los cuales a los diez años ya presentaban deficiencias estructurales.
Diez años más tarde, en los 70, empiezan a caerse balconadas. El 91 aparece cemento aluminoso. Para mitigar esa situación, a finales de los años 90, 592 viviendas son sustituidas y se reparan 170. Las reformas no solucionan los problemas estructurales.
[Hilo] LA DIGNIDAD NO SE NEGOCIA, SE CONQUISTA. MERINALES EN LUCHA. pic.twitter.com/uZ6lasAnEq
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La Agencia de Vivienda, antigua empresa que construyó los pisos, ha ido alargando resolver el problema. Así ha conseguido que vencieran los años para que los pisos pasen a ser propiedad de cada vecino y que paguen ellos las reformas.
Tras los últimos tres años de presión vecinal, se consiguió un acuerdo a tres: AAVV, ayuntamiento y la agencia de vivienda. Objetivo, realizar un informe técnico neutral a cargo del colegio de arquitectos de Cataluña. El resultado el informe es muy negativo para los intereses de los afectados. El COAC dice que aún teniendo problemas graves, no están tan mal, aconsejando reformas para rehabilitarlos en lugar de sustituirlos. Toda reforma deberán asumirla los vecinos, 13.000€.
[SABADELL] SOLUCIÓN PARA LOS MERINALES ¡YA! pic.twitter.com/dBu2k7Sknt
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El siguiente paso es la mesa de negociación, dónde decidir cómo se paga, el modo y vías para hacerlo. Hipotecando así a los vecinos a cambio de reformas que parchean el problema, no lo solucionan. Los vecinos se sienten abandonados por el ayuntamiento (PSC), con la complicidad de Podemos y la Generalitat.