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El Estado de Israel y el conflicto sirio: una historia de espionaje, paranoia y anticomunismo

Una ideología reaccionaria, el Baath, que deja a los sirios al servicio de los intereses de la burguesía de Siria, dejando al país vendido a los intereses del imperialismo y al desnudo frente al Estado de Israel, que no dudó en aprovecharlo. La burguesía siria convirtió a Siria en un país sin soberanía, exponiéndola a una guerra de rapiña que finalmente ha acabado por destruir el país.

Khalid ibn al-Walid, la mezquita de Homs, una de las ciudades mas devastadas por la guerra.

El conflicto sirio es uno de los más mediatizados de la historia. Nos llega información desde todos los medios, es uno de los primeros conflictos que explotaron en la presencia de las redes sociales que utilizamos hoy. Un conflicto que, de un modo u otro, ha llegado a todos los rincones del mundo. Sin embargo, a muchas personas les parece cada vez más difícil entenderlo. Les da la sensación de que, cuanto más intentan profundizar en el conflicto sirio, menos llegan a entender. Sin embargo, la conclusión de este artículo está muy por encima de todas las cuestiones que voy a tratar.

La idea no es abarcar la totalidad del conflicto, pero sí hablar de algo que está en la conciencia de todos los sirios y de lo que nadie se atreve a hablar.

 

Antes habría que introducir hablando del régimen de los Al-Assad, porque no se puede explicar el conflicto sin analizar al régimen y al estado sirio. Hafez Al-Assad, el padre del actual presidente, tomó el poder de Siria desde el ejército, formado mayoritariamente por alauís. Los alauís son una minoría étnica que entonces tenía un profundo rechazo social, de ahí que una de las pocas salidas laborales fuera el ejército. Esto hizo que el ejército se convirtiese en un cuerpo militar de mayoría alauí.

Mientras, Michel Aflak junto con Salah Al-Bitar terminaron de escribir el manual de la reacción árabe: el Baathismo.

Michel Aflaq, a la derecha, y Salah Al Bitar, a la izquierda. Autores de la reaccionaria ideología del Baath, partido del Presidente Bashar Al-Assad y su padre.

El Baathismo es una ideología que habla en términos referidos al “socialismo occidental”, dando el mensaje de que éste no se puede aplicar al pueblo árabe porque “está en la genética del pueblo árabe ser comerciante”. Así argumentan que el pueblo árabe necesita de un “socialismo” diferente. Ya lo decía Julio Moreno en la Revista de Acero, refiriéndose al estado sirio y las empresas:

¿Esas empresas están nacionalizadas o socializadas? Obviamente están controladas por el Estado, que no está compuesto más que por la camarilla reaccionaria de Al-Assad, por lo que de ningún modo hay socialización, es capitalismo con un grado más alto que el europeo de intervención estatal.

¿Está abolida la propiedad privada? Por supuesto que no, persiste la explotación del hombre por el hombre, hay asalariados y patrones. ¿De qué socialismo habla esta gente? Siria es un estado capitalista y reaccionario.

Nadie en su sano juicio podría decir que en Siria se está construyendo el socialismo o incluso que ya existe. Aparte está la cuestión de la represión histórica a los revolucionarios sirios y al pueblo kurdo, así como la dependencia semicolonial que sufre con Rusia.

El “socialismo árabe” no es más que un engendro compuesto de revisionismo y reacción. Sólo el socialismo científico es aplicable a todos los pueblos y por esto, precisamente, es internacionalista. El “socialismo árabe”, encabezado por el partido del Baath al que se aferró Hafez Al-Assad, no fue más que una oportunidad para la reacción árabe. Inmediatamente después, todos los comunistas sirios acabaron en la cárcel, torturados o expulsados del país. Sólo décadas después se legalizó un “Partido comunista sirio”, tan comunista como socialista es el “socialismo” árabe del Baathismo. Mientras, siguen encarcelados comunistas e ilegalizadas otras organizaciones comunistas en territorio sirio.

Por si fuera poco, el hijo de Hafez Al-Assad, Bashar Al-Assad tomó el poder del país y su primera medida fue privatizar los pocos sectores que había nacionalizados. Unas políticas neoliberales que quitaron aún más soberanía a los sirios y dejó sumida en la pobreza a la gran mayoría de sirios, a excepción de la burguesía. Aquí la pregunta es, ¿cómo se ha mantenido este régimen? ¿Bajo qué argumentos los sirios han acabado sometidos?

 

Una de las claves para comprender esto es el Estado de Israel, el servicio secreto del Estado de Israel y el posterior servicio secreto del Estado de Siria.

Entre otras cuestiones hay un nombre concreto: Eliahu Cohen, llamado también Eli Cohen. Para explicar esto habría que remontarse a la diáspora levantina de los años 20.

El Imperio Otomano tenía el poder sobre todo el levante mediterráneo, esto es, parte de la actual Siria, Líbano y Palestina. En su última fase, durante la primera guerra mundial, hizo persecuciones a todo tipo de comunidades del levante mediterráneo: árabes sunnís que querían liberación, árabes alauís, árabes chiís, árabes cristianos, judíos y, especialmente, armenios y kurdos. Sólo dos potencias han protagonizado este tipo de persecuciones en el levante mediterráneo, el Imperio Mongol y el Imperio Otomano. Esto ocasionó una diáspora de árabes levantinos hacia muchas partes del mundo. Un receptor importante fue Argentina, y América Latina en general (de ahí que en Siria el mate sea también una bebida nacional).

Eliahu Cohen era un israelí captado por el Mossad del Estado de Israel; le cambiaron el nombre a Kamel Amin y le hicieron viajar a Argentina desde el Estado de Israel para hacerse pasar por hijo de padres sirios, de la diáspora levantina, y entablar relaciones con la comunidad siria de Buenos Aires. Argentina y Siria tienen en común que ambos países son los que más golpes de estado y gobiernos han tenido durante el siglo XX. De ahí que el cambio de identidad fuera pasado por alto por las deficientes administraciones de aquel momento. Eliahu Cohen, ahora Kamel Amin, entabló buenas relaciones con los hijos de la diáspora siria en Buenos Aires. Se hizo amigo de varios empresarios que se dedicaban a la exportación de mate a Siria. Entabló tan buenas relaciones con la burguesía siria que consiguió viajar a Damasco con uno de los mayores empresarios sirios de entonces, que se dedicaba a llevar mate de Argentina a Siria. Una vez en Damasco y relacionándose con la burguesía de Siria, presenció el golpe de estado de Hafez Al-Assad.

Hafez Al-Assad entabló (como es de esperar de alguien que casó con el baathismo) una muy buena relación con esta burguesía y también con Kamel Amin (Eliahu Cohen). Desde que el espía israelí entró en Siria comenzó a recibir dinero del Estado de Israel para hacerse pasar, también, por empresario. De ahí su acercamiento a Hafez Al-Assad y toda la élite. Eliahu Cohen, bajo el nombre de Kamel Amin y bajo la identidad de un hijo de la diáspora siria de padres de Damasco, llegó a estar en puestos de responsabilidad del Ministerio de Defensa Sirio. Sí, un espía israelí consiguió infiltrarse en el mismísimo ministerio de defensa sirio. El Estado de Siria y el Estado de Israel son enemigos desde que se declaró la fundación del Estado de Israel. Se dice que Eliahu Cohen pudo enviar al Estado de Israel todo tipo de información, desde las acciones que se estaban llevando a cabo por el ejército sirio en la actual zona ocupada de los Altos del Golán hasta los más íntimos secretos de Hafez Al-Assad con el que compartió mesa en varias ocasiones.

La ciudad Quneitra capital de los Altos del Golán, territorio sirio ocupado por el Estado de Israel. Destruida y abandonada desde 1967.

Cuando llegó a este punto se acabó descubriendo su identidad. Esto fue un escándalo en Siria, Kamel Amin, miembro del Ministerio de Defensa sirio era un espía israelí que en realidad se llamaba Eliahu Cohen, éste fue el titular de todos los periódicos.

Todas las alertas saltaron, todos los sospechosos por espionaje fueron encarcelados. La comunidad judía siria fue perseguida hasta sobrepasar los límites del sinsentido, entre árabes siempre se dijo que los árabes no se pueden entender sin los hermanos judíos y los judíos sin los árabes. Muchos judíos se identificaban no sólo como hebreos, sino también como árabes. Si la fundación del Estado de Israel crispó esta convivencia, el Estado de Israel, de nuevo, y mediante el espía israelí Eliahu Cohen, terminó por sellar el sinsentido del odio por el odio.

Siria desarrolló un servicio secreto que a día de hoy sigue activo; lo sabe todo sobre todos los sirios y sobre sus hijos. No hay detalle que se le escape. El régimen sirio acabó convirtiéndose en un aparato hermético en el que sólo los alauís pueden acceder a puestos de responsabilidad. La conciencia de los sirios acabó tan desestructurada que a día de hoy las familias prohíben hablar de política o religión a sus hijos dentro de sus propias casas. Cualquier vecino puede trabajar para el servicio secreto sirio. Fuera de Siria, en las comunidades sirias que existen, los sirios siempre andan con pies de plomo por si alguien de la comunidad trabaja para el servicio secreto sirio.

Eliahu Cohen acabó con sentencia de muerte en una plaza céntrica en Damasco. Para el Estado de Israel, hoy es un héroe condecorado, para los sirios es un traidor. Muchos dicen que es un demonio, otros que es una persona astuta con altas capacidades.

Eliahu Cohen ahorcado por pena de muerte en la plaza central de Damasco. En el cartel se puede leer: “En nombre del pueblo árabe sirio,
El tribunal militar ha decidido en su reunión celebrada el 7 de Muharram de 1385 y el 8 de mayo de 1965 condenar a muerte a Eliyahu Ben-Shaul Cohen, residente de Tel Aviv en la Palestina ocupada, por cometer los siguientes crímenes:
1- El delito de entrada encubierta a un emplazamiento militar.
2- El delito de obtener información secreta que se mantiene oculta para garantizar la seguridad del país con la intención de beneficiar al enemigo.
3- Se encuentra siendo ejecutado según los dos artículos 158 y 159 del código penal militar y los artículos 271, 272 y 274 del código penal general.
Este es un veredicto definitivo y final. Fue aprobado por El jefe del consejo de presidencia el 17/5/1965.”

Desde mi punto de vista, Eliahu Cohen no fue más que un tonto útil para el Estado de Israel. El Estado de Israel consiguió lo que quería conseguir en Siria. Consiguió que Siria sea un estado en el que se consolidara el sentimiento antijudío, un estado paranoico, un régimen represor bajo una ideología absurda. El Estado de Israel intenta legitimarse continuamente refiriendo que necesita protegerse de Siria. El régimen sirio no es menos sucio, bajo esta paranoia generalizada aprovechó para afianzarse en el poder, tratar a Siria como su finca bajo el argumento de la amenaza israelí. En realidad, el Estado de Israel y el régimen sirio se necesitan para mantenerse en el poder: ambos se retroalimentan. De hecho, es muy común escuchar que el régimen sirio es un enemigo cómodo para Israel. No sé qué clase de enemigo puede llegar a ser cómodo, la realidad es que no son verdaderos enemigos, en el fondo saben que se necesitan mutuamente para intentar legitimar su existencia.

Esto es un ejemplo de cómo el revisionismo puede ser utilizado por la reacción y llevar a todo un pueblo al desastre y al sinsentido.

 

El pueblo sirio hace mucho que perdió su soberanía, un país desindustrializado, dependiente de exportaciones de petróleo y gas, dependiente del turismo, dependiente de los intereses del capital extranjero, especialmente el ruso y el chino, un país en el que en el campo los terratenientes explotan a los campesinos. Esta falta de soberanía por culpa del egoísmo que siempre caracteriza a la burguesía que sólo mira por sus intereses y nunca por el pueblo, todo esto es lo que verdaderamente hace a Siria vulnerable. Es la burguesía siria la principal responsable de este conflicto, ha abierto el camino a la reacción para defender sus intereses, ha hecho que el pueblo sirio no tenga con qué defenderse. Sólo un pueblo soberano puede evitar ser destruido, Siria ha sido destruida, no queda piedra sobre piedra.

Sólo deseo que en España, mi patria, nunca ocurra esto. Deseo que el pueblo de la España con honra sea capaz de ser soberano, de no permitir que los intereses de la burguesía acaben por destrozar a todo un pueblo. Algo muy importante es no permitir ni un sólo paso al revisionismo.

 

-Alasfur.

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