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Las dificultades del sindicalismo de los teleoperadores

A puertas del 1 de mayo, el Día Internacional del Trabajador, la precarización del trabajo sigue en aumento y las condiciones y derechos de los trabajadores son pisoteados por la patronal y sus cómplices. Así es el caso de los trabajadores del sector de la teleoperación, un sector que se amplía de forma exponencial en España y que presenta un convenio que se equipara al de la hostelería en cuanto a retribución y las condiciones nefastas de los trabajadores. 

Los teleoperadores, un sector más en precariedad

En España nos encontramos con alrededor de 100.000 trabajadores en el sector, con un salario base estancado en los 1.159,75 € mensuales desde la aprobación del convenio de 2017. Mientras el IPC sube mes a mes (superando el 9% de aumento el mes de marzo de 2022), los salarios de los trabajadores de la teleoperación siguen paralizados, reduciendo así su nivel adquisitivo y su calidad de vida. Estas condiciones se ven aún afectadas por la nueva modalidad del teletrabajo que se ha implementado en la mayor parte de “sites”.

El teletrabajo en la teleoperación 

La situación del teletrabajo como consecuencia de la pandemia de la COVID-19  ha sido uno de los agravantes de las condiciones de los teleoperadores en España y afecta alrededor del 80% de los empleados.

El empeoramiento de las condiciones viene dada, en primer lugar, porque esta nueva modalidad conlleva un aumento de gastos para el trabajador. El aumento de horas en las que el trabajador está en casa, el uso de material personal para el trabajo y el gasto de electricidad de los mismos, combinado con el aumento del coste de la luz y la negativa por parte de la patronal por regular una compensación al trabajador serán los motivos de este aumento en los costes para el trabajador que precariza aún más su situación.

Por otro lado, las condiciones de trabajo serán difícilmente reguladas debido a que dependerá del hogar de cada empleado, la separación entre el trabajo y el ocio o el descanso en casa perderá sus fronteras y ello conlleva un aumento de carga mental y un efecto negativo en la salud mental de los empleados.

Como último punto, el aislamiento de los trabajadores ha resultado ser una herramienta eficaz y provechosa para los empresarios que quieren evitar las quejas, las reclamaciones y las reivindicaciones sindicales, tanto por la dificultad de comunicación de los empleados con los superiores o recursos humanos, como por la dificultad para la comunicación entre los compañeros en un mismo puesto de trabajo. Así como indica un trabajador del sector: “Tenemos prohibido hablar entre compañeros en los medios que nos proporciona la empresa para comunicarnos, solo podemos hablar a través de chats grupales y para dudas sobre el trabajo.” Vemos que las quejas o problemas que puedan haber en la relación empleado-empresario se quedarán en un mero trámite burocrático que no podrá ser expuesto ni dado a conocer por la resta de la plantilla, a fin de cuentas, vemos que los problemas colectivos se transforman en incidencias individuales.

Las huelgas de USO, CCOO y UGT

La negativa de la patronal frente a  la negociación de un nuevo convenio que se adapte al IPC actual, la apuesta por el teletrabajo en situaciones en las que no es necesario por razones sanitarias con el único objetivo de recorte en gastos de producción y la vulneración de derechos de comunicación básicos en el entorno laboral, son los motivos por los que a lo largo de estos últimos meses los sindicatos con predominancia en los diferentes “sites” del país han convocado diversas huelgas o movilizaciones a nivel estatal, siendo las últimas llevadas a cabo el 8 de marzo, por parte de Comisiones Obreras, y el 13 y 14 de abril por la Unión Sindical Obrera. Sin embargo, contrariamente a lo que se podría esperar en una situación crítica para los trabajadores del sector, la movilización o seguimiento de las huelgas ha sido ínfima y, en consecuencia, la repercusión mediática ha sido nula.

Por otro lado CCOO y UGT han convocado un parón de 24 horas para el 13 de mayo, en el que se protestará nuevamente por la falta de voluntad de negociación para una mejora en el convenio del sector. Según los sindicatos, se llevarán a cabo parones en el sector una vez al mes hasta que se consigan resultados.

La actividad sindical en los contact centers

La poca afluencia y bajo seguimiento de las huelgas son consecuencia de diversos factores que poco a poco han construido la situación en la que nos encontramos el día de hoy. En primer lugar, la falta de historia de lucha sindical en los contact centers de España provoca una carencia de ejemplos a seguir para los trabajadores, podríamos hablar de que se carece de una cultura sindical en el sector de la teleoperación.

Por otra parte, aquellos que son asignados por los sindicatos mayoritarios para ejercer el trabajo de base, la concienciación y organización de los trabajadores para enfrentar la empresa y la patronal en los conflictos puntuales y generales, dejan de desear en el desarrollo de sus funciones. La ausencia de los sindicatos en los conflictos laborales no es algo reciente, ni que se pueda adjudicar únicamente a la situación sanitaria actual, sino que sigue vigente después de años de abandono de los trabajadores por parte de los mismos sindicatos. A voz de un trabajador del sector: “Durante los 4 años que estuve en la oficina, ni una sola vez se me presentaron los delegados o la comisión sindical.[…]De las huelgas que se han convocado no me he enterado, no me ha llegado ni a mi ni a compañeros de otras empresas información de ningún tipo.” Por otro lado, son numerosos los empleados que consideran que acudir a un sindicato para resolver incidencias en las nóminas, como impagos de horas extras o de bonus, es una pérdida de tiempo, si bien por experiencias propias como por la experiencia de compañeros.

En tercer lugar, la temporalidad de una gran parte de los contratos dificulta la construcción de un sentimiento de compañerismo que permita que exista una estructura organizada que pueda hacer frente de manera conjunta y organizada a los problemas laborales.

Finalmente, y con más relación al tiempo en el que nos encontramos, la atomización de los centros de trabajo y las barreras para la comunicación entre los trabajadores, de manera directa e indirecta, dificulta indudablemente la concienciación de la magnitud de los problemas propios y consecutivamente de la idea de una acción conjunta.

Así pues, nos encontramos con un sector relativamente nuevo y en constante aumento, en el que el sindicalismo y la defensa de los derechos de los trabajadores brilla por su ausencia. En vísperas del día de la reivindicación de la lucha obrera y de sus conquistas, es imposible no reflexionar sobre la necesidad que tiene la clase trabajadora de retomar un sindicalismo con una dinámica totalmente opuesta a la predominante hoy en día. Un sindicalismo por y para los trabajadores que ponga el foco en un trabajo de base diario que plante cara a los abusos empresariales.

 

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