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El Baluarte

Opinión

Pablo Hasél, Anuel, las víctimas indecentes y los kilos cruzando los mares

Eso sí, un aviso estimado lector: no continúe si espera leer un artículo de buenos y malos, de un “noble” artista reprimido y un “malvado” estado represor. Este no es un artículo de blancos y negros sino de diferenciar entre tonos de grises para, entre tanta basura de unos y otros, encontrar la luz de la razón.

Pablo Hasel el baluarte
Un artículo por Jon E. Illescas.

A las 8:34 de la mañana del martes 16 de febrero de 2021, Pablo Hásel, rapero, fue detenido por los Mossos d’Esquadra en la Universidad de Lleida. ¿El motivo? 64 tuits y una canción contra el Rey. ¿La pena? 9 meses de cárcel. ¿Los argumentos de los jueces de la Audiencia Nacional que decidieron privarlo de libertad durante el período que dura un embarazo? “Enaltecimiento del terrorismo e injurias contra la Corona y las instituciones del Estado.”   Usted, querido lector, podrá considerar en los enlaces del artículo si esos tuits son merecedores de lo que la Audiencia Nacional arguye. En mi humilde opinión, no. Sin embargo, Hasél, de nombre Pablo Rivadulla, ya tenía diversas causas contra la justicia anteriores, ajenas a los tuits, en canciones donde una y otra vez deseaba el asesinato de políticos con nombre y apellidos y defendía a organizaciones terroristas como ETA. Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Hasél merece ir a la cárcel? No. ¿Merece un castigo? Sí. ¿En un ejemplo de lucha? No. Déjenme explicarles en los siguientes párrafos…

Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Hasél merece ir a la cárcel? No. ¿Merece un castigo? Sí. ¿En un ejemplo de lucha? No. Déjenme explicarles en los siguientes párrafos…

 

Eso sí, un aviso estimado lector: no continúe si espera leer un artículo de buenos y malos, de un “noble” artista reprimido y un “malvado” estado represor. Este no es un artículo de blancos y negros sino de diferenciar entre tonos de grises para, entre tanta basura de unos y otros, encontrar la luz de la razón. Aquí no habrá ni héroes ni villanos entre los personajes principales, pero sí, espero, haya de los primeros entre un público que anhele abrazar la verdad y la decisión más constructiva para el futuro de la sociedad. No de esta capitalista, que se pudre mientras intenta parir un vástago todavía peor, sino de la que nosotros debiéramos forjar si no queremos vivir en la nueva barbarie que, tras los bastidores del pensamiento mediático, nos están cocinando.

La influencia de cantantes y artistas en la conciencia popular no me es ajena. Ni como profesor ni como investigador. Tengo una tesis y varios libros analizando la gran influencia que posee la industria musical y sus cantantes para formar los valores y la ideología de jóvenes y adolescentes. Denunciaba y sigo denunciando que, cada vez más, las estrellas de la música popular, producida y difundida por grandes conglomerados multinacionales, fomenta entre la juventud del orbe una educación tóxica muy negativa para el desarrollo individual y el futuro colectivo: fomento del consumo de drogas legales e ilegales, individualismo, sexualización infantil, narcisismo, hiperconsumismo, violencia, agresividad, clasismo, culto al dinero, etc.

 

Illescas, Jon E. (2019), Educación tóxica. El imperio de las pantallas y la música dominante en niños y adolescentes. Barcelona: El viejo topo

Pero no se alarmen, Hasél no trabajaba para el repertorio de Universal, Sony ni Warner, las tres grandes multinacionales que controlan junto a Lyor Cohen, Jefe Musical de YouTube, la música que consumimos. ¡Dios nos libre! Para estas grandes empresas trabajan otros “artistas” con letras y videoclips peores que no tendrán que morar durante 9 meses dentro de ninguna habitación cerrada con la llave por fuera. Mientras Hasél-Rivadulla esté disfrutando los “placeres” de la cárcel, ellos, esos otros artistas que fomentan la educación tóxica de los menores del globo, auspiciados por el gran capital, y a los que nadie reclamará para que los procesen, estarán “padeciendo” la privación de libertad que supone vivir apartado de la gente normal, currante, en inmensas mansiones y jets privados.

Aterricemos a lo concreto, pero con el cinturón bien puesto. Pongamos el ejemplo de uno de los cantantes más famosos del planeta, Anuel, encarcelado en 2016 durante 30 meses. ¿En prisión?, pero, ¿en qué quedamos? Tranquilícese, no por las letras de sus canciones ni sus tuits contra corona alguna sino por posesión de armas: tres pistolas (una robada), 9 cargadores y 159 balas. Suponemos, claro está, que iba con sus amigos a cazar perdices al campo. En palabras del detenido: “Estoy aquí en veldá, en veldá, por creerme que me las sé to’as, por inmaduro y por empastillarme sin pensar que me iba a pasar algo malo (sic)”. Quien les escribe desconoce por qué alguien necesita empastillarse para cazar perdices, pero ese bien podría ser el motivo de otro artículo. Pasemos al siguiente párrafo…

 


Video de Anuel

El bueno de Anuel, “artista urbano” distribuido por Sony y galardonado con numerosos Grammys, graba canciones y videoclips (solo u acompañado) donde ejerce la “noble” profesión de narcotraficante. Así es, canta para millones de niños y adolescentes que le siguen (19 millones en YouTube, 24 en Instagram, 31 en Spotify) letras tan enormemente “constructivas” como esta, cuyo pegadizo estribillo afirma, impulsado por el Autotune, con exultante alegría: “Eh eh eh/Los kilos cruzando los mares (Uah)/Eh eh Cuidándome de los federales (Eh eh),/brrr”. Eso mientras en el videoclip sonríe pasando drogas de unas lanchas a otras en alta mar rodeado de mujeres ligeras de ropa. También tiene otras donde ennoblece todavía más la profesión de narcotraficante como sano método de ascensión social: “ Y yo vendía droga en la calle y también detrá’e lo’ barrote’ (ah, brrr)/Lo’ tron’ en el tron’ en lo’ tron/Encima del kilo hice un millón (hice un millón)”  u otras donde comparte con sus fans, a menudo niños de entre 8 y 12 años, los expeditivos métodos para que su espíritu emprendedor no se vea sofocado por la dureza de la competencia, eso sí, siempre desde  el estricto respeto a los derechos humanos: “El Tonka [un narcotraficante en la vida real] compró 30 rifles y vamo’ a cazar hasta que los matemos a to’s” (sic). En otro videoclip, llamado Por ley, canta riéndose al lado de un muerto en el depósito de cadáveres: “Tanto dinero en el banco que dicen que no y su alma la vendió/Ese cabrón me lo dijo, que iba a matarme, pero se murió (Se murió)/Y los de homicidio’ llegaron y nadie choteó (Nadie choteó)”.  Hasta la fecha, ningún tribunal le ha reclamado por sus letras. Es más, en mi país, donde según la derecha tenemos un gobierno “social-comunista”, es frecuente que anuncien sus nuevos videoclips en la televisión pública. De este modo, con la ayuda de nuestros impuestos, Anuel ametralla las neuronas de nuestros pobres jóvenes (y no tan jóvenes).

Hasta la fecha, ningún tribunal le ha reclamado por sus letras. Es más, en mi país, donde según la derecha tenemos un gobierno “social-comunista”, es frecuente que anuncien sus nuevos videoclips en la televisión pública. De este modo, con la ayuda de nuestros impuestos, Anuel ametralla las neuronas de nuestros pobres jóvenes (y no tan jóvenes).

 

 

¿Y qué tiene que ver Anuel con Pablo Hasél? Un poco de paciencia. Las respuestas: sí, es cierto que Hasel, como rapero e “intelectual” político deja muchísimo que desear. Sí, es cierto que cuando en 2014 fue condenado a 2 años de cárcel (de los que se libró) por sus letras con esos mismos cargos que ahora enarbola la Audiencia Nacional para llevarlo a prisión, eran mucho más sólidos. No en vano, entonces llamaba al asesinato en diversas formas, nombrándolo, al entonces alcalde de Lleida y ahora embajador de España en Andorra: el socialista Àngel Ros. Algunas tan poco disimuladas como: “Menti-ros te mereces un tiro”, “de lunes a lunes se merece un navajazo en el abdomen”, “que escondan una bomba mientras come un menú del caro”, “que rompan sus sesos de un disparo” y largo etcétera (por cierto, tema que pese a tanta condena sigue en YouTube). Muestras, en definitiva, de un extremismo e infantilismo político absolutamente contrarios al marxismo que, dice el rapero, profesar.

 

 

El marxismo tradicionalmente estuvo absolutamente en contra del terrorismo porque pensaba que solo servía para justificar una posterior reacción de las clases dominantes que les permitieran destruir lo construido tras décadas de paciente trabajo del movimiento obrero.  Además, muchos socialistas y comunistas, marxistas o no, estamos en contra de justificar el asesinato de nadie en pro de construir una sociedad mejor. Por ende, Rivadulla-Hasél, se desmarca por completo de la tradición marxista por estrategia y por completo de la moral de muchas personas razonables abrazando así un cierto tipo de anarquismo gansteril del que en España tuvimos la desdicha de sufrir sus lamentables consecuencias.

 

El marxismo tradicionalmente estuvo absolutamente en contra del terrorismo porque pensaba que solo servía para justificar una posterior reacción de las clases dominantes que les permitieran destruir lo construido tras décadas de paciente trabajo del movimiento obrero.

 

 

 

El artista, como el fontanero, la profesora o el médico, tienen una responsabilidad social en tanto habitantes de este mundo, de esta sociedad. No pueden hacer lo que quieran en nombre de su profesión o su actividad laboral. Y el artista, en nombre de una sana y necesaria libertad de expresión no puede alentar que a nadie le quiten la vida del mismo modo que no puede ir por la calle miccionando en las cabezas de los niños que tiren envoltorios de plástico al suelo alegando que está realizando una performance para denunciar el cambio climático. Es decir, imagínese. Llega a mi casa un fontanero para arreglar las cañerías y comienza a cantar que merezco que me peguen un tiro y que espera que degüellen a mi madre, pero, me dice, que no me alarme, que lo canta porque así se desfoga y hace mejor su trabajo y que, si soy tolerante, todos ganaremos. Pues sería muy posible que el que acabara pegándole un puñetazo fuese yo. Sin embargo, parece difícil establecer quién y hasta dónde se ponen los límites de la libertad de expresión y dónde comienza la protección del resto de ciudadanos.

Pablo Hasel quema bandera de España durante un concierto

Creo que todos debemos tener derecho a opinar y expresar nuestras emociones o indicios respecto a algo. Es decir, puedo tener derecho a pensar y expresar que Pablo Iglesias o el Rey de España me caen realmente mal, que venderían a quien fuera por lograr sus objetivos o puedo pensar que el ex Rey Juan Carlos fue y es un sinvergüenza. Podría decir en una canción que “me parece un sinvergüenza” o “que me parece un impresentable” o que “le importa un bledo su pueblo”. Todo esto se puede defender, se puede sostener. Pero no puedo decir que “El rey viola niños en la intimidad”, “que se acuesta con el Rey de Marruecos” o que “maten al Rey” o “maten a Pablo Iglesias”. Tampoco lo pienso ni lo deseo, pero imagínense que lo pensara y deseara. ¿Y si un día otros pensaran y desearan lo mismo hacia mi persona o mis seres queridos y lo cantaran en temas escuchados por miles de personas? ¿Si dijesen que violo niños sin pruebas o que debería morir? ¿Deberían quedar esas personas protegidas por llamarme violador y pederasta y animar a matarme a mí o a mis seres queridos por la “libertad de expresión”? Mi respuesta es un rotundo NO.

 

 

Tampoco lo pienso ni lo deseo, pero imagínense que lo pensara y deseara. ¿Y si un día otros pensaran y desearan lo mismo hacia mi persona o mis seres queridos y lo cantaran en temas escuchados por miles de personas? ¿Si dijesen que violo niños sin pruebas o que debería morir? ¿Deberían quedar esas personas protegidas por llamarme violador y pederasta y animar a matarme a mí o a mis seres queridos por la “libertad de expresión”? Mi respuesta es un rotundo NO.

 

Otra cuestión son las instituciones. Las instituciones no tienen derechos humanos y muchas veces es deseable que se acaben. Cualquier crítica a las instituciones, por duras que sean, deben entrar dentro de la libertad de expresión. ¡Faltaría más! ¿Qué hubiéramos dicho si metieran en la cárcel a alguien por criticar a una dictadura? ¿O por criticar a una democracia que muchos consideran dictadura? Si no se pudiera criticar las instituciones en muchos lugares del mundo no existiría repúblicas ni democracias ni siquiera las anacrónicas monarquías parlamentarias que todavía padecemos. ¿Debiera ir yo a la cárcel por adjetivar como “anacrónica” la institución monárquica que tenemos en mi país donde el hijo o hija del Rey es y será el Jefe del Estado y el jefe supremo del ejército? Sin crítica tampoco habría sufragio universal, los sindicatos todavía estarían ilegalizados, seguirían trabajando los niños en las fábricas y la Inquisición ejecutando herejes. Incluso seguiríamos pensando que la tierra es plana. Las instituciones no solo deben poder criticarse, sino que es necesario que se critiquen en la medida en que estemos comprometidos con el desarrollo social.

 

 

En opinión de quien les escribe, lo justo hubiera sido que Hasél hubiera sido condenado a realizar trabajos para la comunidad, pongamos (es solo una propuesta) 8 horas al día, durante un año, cuando en 2014 fue condenado a 2 años de prisión por las letras contra Àngel Ros. Lo digo claro, sin pamplinas. Hasél debería trabajar para la comunidad por haber sido un irresponsable cenutrio en repetidas ocasiones, sin verse privado de su libertad por animar desde sus letras a que mataran a un hombre con nombre y apellidos y por defender organizaciones terroristas que justifican el asesinato en nombre de ideas políticas. Que lo hubieran condenado a un trabajo duro de utilidad social, tipo replantar pinos en bosques quemados a pleno sol o en un hospital donde viera la poca amabilidad que presenta el rostro de la muerte una vez que se acerca a los vivos. Quizás verla de cerca le enseñaría a no deseársela a esos vivos que tanto odio le producían por muy lamentables que fuesen y sean. Quizás así su ego de niño que necesita atención y no quiere crecer hubiera hallado la humildad y la razón necesarias para no desearle a nadie lo que él, seguro, no desearía para sí mismo ni para sus seres queridos. Quizás eso le hubiera hecho madurar. La cárcel, seguro, no.

Pero lo más grave es que el martes Hasél no entró en prisión ni lo condenaron a trabajos comunitarios por desearle la muerte a nadie sino por tuits tan “duros” como este: “¿Matas a un policía? Te buscan hasta debajo de las piedras. ¿Asesina la policía? Ni se investiga bien.” O “Mientras llaman terrible tiranía a Cuba donde con menos recursos no se desahucia, ocultan los negocios mafiosos del Borbón con Arabia Saudí.” O el sin duda más “salvaje”, criticando al progrerío del sistema: “En la “ciudad libre de desahucios” que dijo Carmena, la policía agrediendo y deteniendo a quien lucha contra los desahucios, ahora mismo.” Estoy seguro que no menos de 1 de cada 3 usuarios de Twitter deberían entrar a la cárcel por tuits así, según nuestras monárquicas instituciones. Puede que yo y otros compañeros y camaradas también.

Estoy seguro que no menos de 1 de cada 3 usuarios de Twitter deberían entrar a la cárcel por tuits así, según nuestras monárquicas instituciones. Puede que yo y otros compañeros y camaradas también.

Por otra parte, respecto a la canción contra el Rey (Juan Carlos el Bobón) que es el otro motivo de su ingreso en prisión, la prensa de derechas se alarma porque la letra recuerda que el ex rey Juan Carlos mató a su hermano Alfonso de 14 años cuando el futuro monarca, sucesor de Franco en la Jefatura del Estado, tenía 18, lo cual es absolutamente cierto. Hasél rapea “Apuntaba maneras cuando mató a su hermano Alfonsito/¿Quién se cree que fue un accidente?”. Esto puede ser de peor o mejor gusto, pero está expresando una creencia que él no postula como verdad, sino como posible verdad por la que él apostaría. La diferencia es importante. Hay un hecho: mató a su hermano, que es incuestionablemente cierto. Nada que objetar. Según las autoridades franquistas y actuales y su propia y posterior confesión a su padre por accidente (en el trágico momento en la habitación estaba solo con su hermano). Esto es algo que solo Juan Carlos sabe si sucedió por accidente o no. Hasél insinúa que no sin pruebas, pero no lo afirma. Imagínese que yo hubiera puesto por Twitter que creo que los jóvenes de la manada eran culpables, sin afirmarlo (a diferencia de lo que hicieron millones de personas antes de que se celebrara el juicio), y por eso me llevasen a la cárcel. Esto sería inadmisible porque sí entra dentro de la libertad de expresión, de poder creer algo siempre que no se haga pasar por una realidad, es decir, por un hecho probado.

Gracias a la Audiencia Nacional, Hasél seguirá en su rol de inmerecido héroe-mártir que en realidad es cabeza de turco que sirve como aviso para navegantes. Como criminalización del disenso, del cuestionamiento público del pensamiento políticamente correcto, del bautizado como verdad por las autoridades celestiales del consenso político de turno. Y todo ello en una sociedad que cada vez será más desigual y opresiva a menos que consigamos construir una alternativa política seria, marxista, abierta y humanista que desde el duro trabajo del día a día, en los centros de trabajo y con formación, construya una alternativa positiva viable para la humanidad. Y, por supuesto, no espere hacerlo alentando el asesinato individual como el rapero catalán hacía hace tan solo unos años. Quizás, en el fondo, el sistema necesite que se multipliquen los niños-extremistas Hasél para justificar toda la represión que vendrá cuando la explotación se acentúe y con ella la contestación popular. No les demos excusas. No se las demos, por favor. Hasél no merece la cárcel pero tampoco irse de rositas.

 

Pablo Hasel durante una audiencia.

Volviendo a nuestro querido Anuel y a sus compañeros de la industria musical dominante que nunca pisarán la prisión ni realizarán trabajos en la comunidad castigados por cantar barbaridades o escribir tuits tóxicos, parece claro que en esta sociedad no importa fomentar el “trabajo” de narcotraficante como salida laboral de los más jóvenes ni justificar el asesinato o la drogadicción de cientos de miles, pero sí es muy grave meterse con instituciones arcaicas que, de sobra es conocido por todos los que aprecian la ciencia de la Historia, no se caracterizan por la pulcritud moral de sus comportamientos públicos ni privados.

Hasél es más peligroso en la cárcel que fuera de ella, sobre todo para los comunistas y los demócratas (de verdad, no de postín). No lo queremos de héroe de nada, ni mártir. No nos representa. No se lo merece. Pero el caso de Rivadulla-Hasél nos muestra los peligros de que haya una verdad no basada en el rigor científico ni la razón sino en los consensos de lo políticamente correcto para delimitar hasta dónde puede llegar la crítica.

Hasél es más peligroso en la cárcel que fuera de ella, sobre todo para los comunistas y los demócratas (de verdad, no de postín). No lo queremos de héroe de nada, ni mártir. No nos representa. No se lo merece.

 

Siempre he mantenido mi tajante oposición a ilegalizar cualquier idea o partido político, incluso de extrema derecha mientras no aboguen por el asesinato de nadie. Porque quizás en un futuro pueda ser que ellos quieran hacer lo mismo con nosotros y estén entonces, por completo, legitimados frente a las mayorías. Hoy es Rivadulla, pasado mañana puedo ser yo y al día siguiente, usted. La dictadura de lo políticamente correcto no es la dictadura de la razón, es, precisamente, la dictadura de los consensos emocionales forjados por el capital sobre la razón. Son los monstruos que Goya nos advirtió que produciría el sueño de la razón: monstruitos pequeños como Hasél y grandes como sus monárquicos verdugos, Trump, los demócratas de Biden y todos los que seguro saltarán del mundo de las pesadillas a nuestras vidas mientras el sistema se derrumba o se transforma en uno todavía peor.

La justicia no es igual para todos. ¡Vaya novedad! Pues a ver si hacemos algo más que quejarnos y lanzar alocados tuits o componer canciones basura, que ya toca. Abracemos la razón y alumbremos el futuro. Mientras no lo hagamos, los kilos seguirán cruzando los mares y los reyes abandonando sus “amados” países en busca de un futuro mejor para sus bolsillos. Busquemos nosotros nuestro futuro mejor y paremos tanto tráfico de impostores mediáticos. Debemos aprender a separar la realidad de la ficción. Y Anuel o el ex Rey son tan falsos y tan verdaderos como el propio Pablo Hasél, la sonrisa de Obama o el progresismo de Biden.

* Jon Illescas es doctor en Sociología, licenciado en Bellas Artes y presentador del programa Tu YouTuber Marxista. Su último libro, Educación Tóxica fue editado por El Viejo Topo (2019, 2ª ed. 2020). Cuentas: YouTube, Twitter, Facebook e Instagram. Este artículo fue acabado el 18 de febrero de 2021 y tiene licencia Creative Commons 3.0.

17 Comentarios

17 Comments

  1. Avatar

    Dr. tuga

    febrero 20, 2021 at 2:18 pm

    Creo que este artículo es legítimo cuando tu vida va relativamente bien. Pero cuando estas a punto de quedarte en la miseria, tienes más miedo a sufrir la vida que a cualquier tipo de lucha. Y si no hay ninguna entidad que enfoque tu dolor de manera científica y con soluciones reales, ocurren estas cosas. Es buena lectura la que hace Jon, pero creo que está un poco distanciada de las clases más bajas que tienen más miedo al hambre que a ma cárcel.

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      CANDIDO

      febrero 21, 2021 at 7:03 pm

      Estoy de acuerdo en gran parte con su análisis sobre el tema. Cierto es que la lectura de Jon está distanciada de las clases más bajas, pero no puede ser de otra manera porque el asunto que aborda está distanciado de los problemas reales del día a día del obrero. Nadie se levanta a currar por la mañana en su puesto de contratado temporal cobrando las horas en B, preocupado por si van a detener al rapero de moda. Es paradójico que se haya montado la mundial por este asunto y ese mismo viernes, el accidente laboral de Alboraya (Valencia) donde murió un albañil cuyo auxilio se retrasó porque estaba sin contrato, haya pasado casi desapercibido. Nadie ha incendiado las calles por la muerte de ese hombre. Hay que tener claras las prioridades, ahí coincido con usted. Supongo que la crítica de Jon viene también motivada por la necesidad de atajar estos casos que se utilizan de cortina de humo para tener a la gente movilizada con problemas ficticios.

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        Joseba

        febrero 27, 2021 at 4:10 am

        Amén. Armesilla publicó hace unos días un tuit exactamente en esos términos. No sé si será ud, Armesilla o simplemente coincide con él en que es más importante la muerte de otro obrero por homicidio imprudente de su empleador que la cárcel de un idiota niño de papá

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    HipHopa

    febrero 20, 2021 at 4:59 pm

    Un artículo genial, yo soy comunista, rapero y graffitero, muy bien dicho, personajes como Hasel NO nos representan.

    Conozco a este chaval desde que grababa maquetas, mucho antes de que radicalizara el mensaje de sus letras, yo era como el, un joven inseguro, con tendencias depresivas y una rabia que no entendía, y me identificaba con sus letras,olvidé su existencia un par de años y me sorprendió que fuera comunista cuando lo volví a escuchar , pero entendía porqué, a mi me pasó igual, ya que somos contemporáneos y supongo que empecé a formarme al mismo tiempo que el,al principio me agradó mucho que hiciera rap comunista, ¿adivináis que? Cuanto más me formaba y estudiaba marxismo, menos me gustaba este chaval, yo pude ver la brecha ideológica que nos separaba, pero supongo que otros muchos aún no se dan cuenta…conocieron al “icono comunista” primero y se nubla su imagen de la persona, yo que conocí primero a la persona, creo sinceramente, como dice Jon, que en el fondo solo es un crío con falta de atención, que está consiguiendo lo que quería, su posición de mártir junto a sus ídolos, la lucha fácil y superficial, en contraposición a la compleja madurez que requiere la organizacion

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      Joseba

      febrero 27, 2021 at 4:20 am

      Grafitero o muralista callejero? Porque si es ud. grafitero espero que acabe en prisión también o que le abran la cabeza de una pedrada y deje de jxdernos la fachada a los que vivimos en los extrarradios de las grandes ciudades y cada dos por tres tenemos que gastarnos un dinero que no nos sobra en sanear la fachada y el portal (sí, la ley nos obliga a los vecinos del bloque de pisos a pagar la limpieza de la fachada, por lo menos en mi ciudad) por culpa de HP como los grafiteros que quieren que nuestras grises vidas en barrios de mierda sean todavía más grises afeando nuestra casa nuestro barrio y desvalorizando nuestros ya poco valiosos pisos. Alguno de esos grafiteros ya se ha llevado alguna pedrada de algún vecino, y más que se llevarán si los volvemos a pillar.

      Pero si es ud. pintor muralista callejero de los que hacen verdaderas maravillas en los muros de polígonos industriales, trenes, vallas de pequeños negocios y otras zonas grises y muertas, entonces adelante con su labor, y ojalá se convierta en el Banksy español.

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      Javier

      febrero 28, 2021 at 1:13 pm

      “yo soy comunista, rapero y graffitero”
      Y lo dice orgulloso el tío jajajajajajajaja espectacular.

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    Miguel Conesa

    febrero 20, 2021 at 5:21 pm

    Buen articulo. Lo mejor que he leído hasta ahora sobre el tema. Ánimo espero que sigas compartiendo tus reflexiones aportando tu punto de vista. Un saludo.

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    HipHopa

    febrero 20, 2021 at 5:32 pm

    Y quiero añadir, que hay miles de raperos reivindicativos y con mensajes revolucionarios que no necesitan hacer de su RAP una propaganda, que no instrumentalizan su arte ni dejan que nadie lo haga, que no tienen tiempo de hacer conciertos ni conferencias políticas, expresan sus vivencias y las injusticias diarias, señalan a los culpables, pero fieles a su persona y a su estilo, no de manera infantil y destructiva. El Hip Hop es construir y compartir, superarnos con nuestros propios medios para ser capaces de contribuir a mejorar nuestro entorno. Don’t believe the hype. Know yourself and fight the power!

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    Micaela Jump

    febrero 21, 2021 at 12:44 am

    Si son jóvenes depresivos, con dolor y rabia interior, por qué en lugar de meterse a comunistas no van al psicólogo? Por qué no averiguan qué pasó con sus infancias, con sus padres y con sus carencias y problemas familiares? Son problemas personales y familiares, de biografía humana, que proyectan hacia afuera, autoengañándose, para no afrontar el dolor de lo que verdaderamente les ocurrió.
    Solo así conseguirán sanar y sentirse mejor, y de paso, dejarnos tranquilos al resto de la sociedad.

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      HipHopa

      febrero 22, 2021 at 8:15 am

      No seas superficial tampoco, no relaciones la situación emocional individual de una persona con su ideología, que locos y engañados los hay de todos los colores, tu misma expresas una rabia que podría achacarse a problemas personales y emocionales, pero a ti no te conocemos…

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        Joseba

        febrero 27, 2021 at 4:37 am

        “música popular, producida y difundida por grandes conglomerados multinacionales”

        Perdón, sr. Illescas pero eso cómo se come? Si es popular no puede ser producida por una industria, y si es industrial/comercial no puede ser popular. Las tortillitas de camarones no son cocina comercial, aunque se las pueda comercializar, pero eso ya es un caso de apropiación que poco tiene que ver con su noble origen popular, ni el McPollo es cocina popular por mucho que la aculturación y la economía impulse a parte del pueblo a consumirlo. Lo que no puede ser no puede ser y además es imposible.
        Ya no existe la música popular porque el pueblo ya no hace música, la industria del pop le ha quitado al pueblo la potestad de hacer música entre todos que perdura y evoluciona a lo largo de los siglos y adquiere un carácter que se identifica con el pueblo que la crea y la transforma. Solo queda la música popular en la tradición, pero no en la actualidad, de hecho en los 60 y 70 el mundo de pop/rock se encargó de pintar la música popular como cosa casposa de viejos palurdos. Y ahora esa industria “culturicida” tiene el cinismo de querer apropiarse el calificativo de “popular”? De traca

        “Para estas grandes empresas trabajan otros “artistas” con letras y videoclips peores que no tendrán que morar durante 9 meses dentro de ninguna habitación cerrada con la llave por fuera”

        Tampoco es verdad eso. Hay “artistas” gringos que sí han catado la trena, supongo que los casos más famosos son los de Cris Brown, Tupac Shakur o Snoop Dog, que no sé qué discográficas los llevaban, pero seguro que no era un pequeño sello “independiente”. Hace no mucho el hispanogringo Daniel Hernández, alias “Tekashi 6ix9ine” afrontaba una petición de condena de cerca de 50 años, auqnue creo que delató hasta al perro y se libró; y en México “Johnny Escutia” también fue acusado por incitar a la violencia contra las mujeres, auqnue no sé qué pasó al final. Pero los españoles seguimos fustigándonos idiofóbica y masoquistamente como Larra denunciaba ya hace 2 siglos en su artículo “En este país”.

        Es muy necesario criticar a las instituciones, pero cuando se dice “puta España”, o “puta Cataluña”, qué institución se critica? Lo que se hace es insultar a todo un colectivo, a todos sus ciudadanos, tradiciones, modos de vida, proyectos, cultura… es decir, lo que significa un pueblo. No me extraña que luego cualquier ciudadano anónimo de esa nación, región, pedanía, lo que sea, se sienta con derecho a partir la cara a quien le ha insultado, aunque éste no supiera ni que esa persona que le parte la cara existía.

        “replantar pinos en bosques quemados a pleno sol”

        xDD
        Pero no, por favor! Más repoblaciones con pinos no! En España había más especies de árboles aparte de pinos antes de la desertización medieval. Que plante alcornoque, roble, encina… xD

        Ahora en serio, lo que dice puede ser razonable, pero ningún código penal europeo admite los trabajos forzados, como los llaman, no creo que ningún tribunal de “derechos humanos” lo admitiese, prefieren que esté en la cárcel tocándose el bolo a costa de los lomos de los trabajadores y encima cada mes preso cotiza para el paro. Trabajar para que el coste de mantenerle no recaiga en los demás y además aprenda un oficio decente? Eso es de fascistas, hombre! xD

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          Joseba

          febrero 27, 2021 at 4:39 am

          Mierda, este mensaje no iba aquí. Era respuesta al artículo, no al comentarista Hipopa :-/

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      Ulisex

      febrero 22, 2021 at 6:14 pm

      Podrías explicarte un poco mejor. Eso de meterse a comunista cómo es, qué quieres decir. Y lo del psicólogo es muy buen consejo. Pues yo no creo que el comunismo tenga que ver con una salida individual a la alienación en el sentido de las enfermedades mentales pero sí puede ser una visión colectiva que ayude a superar la alienación social que padecemos.

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    Joseba

    febrero 27, 2021 at 5:03 am

    De todas formas tampoco sea ud. mentiroso, don Jon, entre lo que comenta la sentencia hay cosas como:
    “monarquía fascista, el mafioso del Borbón, el ladrón del Borbón, familia de parásitos, el mafioso del Rey, semejante canalla, capo mafioso, apestoso cacique, escoria con corona, el borracho tirano”

    Epítetos algunos que muchos suscribimos, pero acusar de algo a alguien sin pruebas o sin sentencias judiciales de por medio, es un delito de difamación y calumnias, y no hay discusión que valga.
    Cierto que al rey no se le puede investigar porque es inviolable, pero eso se arregla acabando con la monarquía, no personalizando una serie de insultos como apestoso, escoria o tirano que no sirven más que de pataleta pueril.

    Tampoco decir “golpean, torturan, desahucian a porrazos, disparan contra inmigrantes, encarcelan, agreden, matan, disparan, siembran racismo, abren la cabeza a porrazos, asesinan con total impunidad. Mercenarios de m, policía NAZI-onal, banda criminal” es otra cosa que difamación e injuria, y déjeme explicarlo con un par de ejemplos:
    “los judíos son los enemigos de Occidente” o “los inmigrantes son delincuentes, violadores, asesinos y pandilleros” o “los gitanos son ladrones, timadores y machistas”.

    ¿Libertad de expresión que quiere denunciar la realidad de que el capital financiero está desde hace mucho tiempo en manos de capitalistas judíos o que entre los inmigrantes o la etnia gitana hay una proporción de delincuentes particularmente alta o pensaríamos que son mensajes racistas que pretenden culpabilizar a toda una comunidad por los crímenes de una minoría?

    Por otro lado, ¿sabe que las injurias a la corona no tiene pena de cárcel, verdad? Tienen pena de multa, pero no de cárcel, y sí, Hasel sí tiene dinero para pagar las multas, que su “música” sera una hez pero no se puede negar que es de los raperos con más éxito de España. Lo que no sé es si las acusaciones contra el Campechano, al ser ya contra una persona con nombre y apellidos se considerarán calumnias a la institución que representa o a la persona individual del Juáncar.
    Sobre si las injurias a la corona deberían ser despenalizadas, me parece una idiotez soberana. No hay que hacer “amable” a la corona, hay que acabar con ella, y punto. Mientras exista, es lógico que busque protegerse como pueda.

    En Twitter hay varios hilos de gente que dice ser abogada explicándo la sentencia de Hasel, los hay para todos los gustos y cada uno tiene su propia conclusión, pero casi todos reflejan que la condena no ha sido pro decir que el rey es un chorizo y la monarquía una sistema de privilegios vitalicios inaceptables en una sociedad actual.

    “Apuntaba maneras cuando mató a su hermano Alfonsito/¿Quién se cree que fue un accidente?”

    No insinúa nada, claro que está afirmando que fue un asesinato, ¿o de verdad no sabemos distinguir una pregunta retórica de una inocente? (pregunta retórica esta también, como todos habrán percibido)
    Obviamente nadie más que el Campechano sabe si se le disparó el arma sin querer o si la disparó a posta, pero, hombre, que están tipificando como delito el cuestionamiento del Holocausto, el simple cuestionamiento, ¿y no ha de ser delito acusar a alguien de asesinato sin pruebas por mucho que nos repela ese alguien?

    El ejemplo de la manada de Pamplona es efectivamente algo que habría que repensar pues nunca quedó nada claro que fuese violación u orgía que se torció porque la chica se dio cuenta de que la estaban grabando y para más miserabilismo encima le robaron el móvil, pero aunque fuese de verdad una violación, nadie tiene derecho a culpabilizar a unos sospechosos antes de la sentencia judicial, proque si hubiesen sido declarados inocentes, habrían quedado marcados para siempre por la “justicia popular”, así que permíteme decirte que no cárcel, pero sí deberías haber sido multado junto con todos los que sentenciaban a los acusados en plan cuñao antes de la resolución judicial por la sabiduría de sus huevos toreros.

    Hundir la vida a alguien es una cosa muy seria que se toma bastante a la ligera, hasta que le toca a uno en sus propias carnes, claro…
    Nadie salvo los presentes durante los hechos sabe lo que pasó de verdad, ni siqueira los jueces que tienen todas las pruebas y testimonios, ¿así que qué mixxda es eso de soltar a los cuatro vientos “pues yo creo que son culpables/inocentes”? Ni ud, ni yo tenemos NPI de qué pasó, así que antes de hacer el bocachancla que se cree con derecho a pontificar sobre lo humano y lo divino, chitón, y a esperar lo que digan los que tienen acceso a todas las pruebas y testimonios. Que los de la manada son unos HP parece evidente por otros trapos sucios que se airearon, pero ser un HP no te convierte en culpable de todo lo que te quieran acusar. Así que no, no se puede expresar una creencia por verdad porque la creencia no es conocimiento. No se puede decir ante un foro de millones de lectores potenciales que se cree que alguien es un criminal porque las feministas, el partido, un amigo, mi cuñao, etc, lo dicen.

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    Joseba

    febrero 27, 2021 at 5:14 am

    Por cierto, ¿que leches significa ese “Hasél” con tilde en la e? La tilde o va en la a para hacer la palabra llana o no va y así el acento irá en la e, pero “Hasél” es como escribir “tractór”, un disparate.
    Leí que era por un personaje de un cuento árabe, pero los árabes no escriben en alfabeto latino, así que será alguna transliteración a otro idioma, que el muy paleto de Hasel piensa que es correcta en castellano. O tal vez sean cosas de “artistas” que los que no hemos estudiado tanta composición musical y literatura arte como él no podemos entender…

    Esto no va para nadie en concreto, es una reflexión en voz alta para subrayar, una vez más, el imbecilismo en que vive la “cultura de masas” (léase la infracultura que los “usianos” nos han metido vía rectal)

    Por cierto, hay más crítica social, y más ácida, profunda e inteligente en Wozzeck, de Alban Berg, Lady Macbeth del distrito de Mtsensk, de Shostakóvich o Los soldados, de Zimmermann, incluso en la más “moñas” Porgy y Bess, de Gershwin, que en toda la “obra” de todos los raperos juntos. Pero para que la gente escuchase ópera modernista y contemporánea tendría que empezar por leer libros en vez de tuites, educar el oído en vez de idiotizarlo con música chundachunda, ir a museos en vez de a manifestaciones estúpidas… En fin, dar la espalda a la cultura de la banalidad.
    Antes veremos una Unión de Repúblicas Socialistas Euroamericanas que eso xDDD

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    Javier

    febrero 27, 2021 at 5:43 pm

    Pero es que este idiota no está en la cárcel solo por sus canciones, está en la cárcel por agresión a un periodista, agresión a un mosso, y amenazas a un testigo protegido… No entiendo porque solo se habla de sus canciones, cuando su prisión viene por la suma de varias condenas.

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    Javier

    febrero 28, 2021 at 1:23 pm

    Los que comentan que el artículo es una maravilla deberían saber que es pura demagogia barata para intentar hundir a un artista de talla mundial como Anuel, comparándolo con un radical como el tal Pablo Hasel, que invita en sus conciertos a asesinar Guardias Civiles o Fiscales. Lo de Anuel es un personaje que crea una “película” que a la gente le atrae, pero jamás le escucharan decir en un concierto “vayan a traficar con cocaína y luego maten a su vecino para que no les haga la competencia!”

    Además, el autor del artículo ni si quiera transcribe de manera correcta las letras de las canciones de Anuel, y se nota que esta hecho a posta para “perjudicar” la imagen del artista, aquí uno de los varios ejemplos: en la canción “Ven y hazlo tu” según nuestro amigo Jon, Anuel dice “Lo’ tron’ en el tron’ en lo’ tron/Encima del kilo hice un millón (hice un millón)” y esto es totalmente incorrecto (a parte de que ni siquiera tiene sentido), pues si escuchan la canción verán que dice “Donald Trump, Donald Trump, Donald Trump
    Sin vender kilos, hice un millón”. Precisamente al contrario de lo que nos dice el amigo Jon, Anuel expresa que no necesita del narcotráfico para hacer su dinero.
    En resumen, este artículo es una total demagogia que solo trata de manchar la imagen de un artista como Anuel comparándolo con un terrorista como Hase.

    Saludos.

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